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Construyendo los cimientos de Panorama

Por Christopher Clover, Director Gerente de Panorama Properties, la agencia inmobiliaria más antigua de Marbella

Marbella en los años setenta: Los primeros años de Panorama

Como introducción a la historia de Panorama en Marbella, me gustaría, antes que nada, compartir algunas de las razones por las cuales, allá por los años setenta, nos fascinamos tanto con la ciudad que decidimos abrir aquí una oficina.

Los comienzos

Era el año 1946 y habían transcurrido alrededor de siete años desde el final de la Guerra Civil española. Marbella era un pequeño pueblo con menos de 10.000 habitantes y con una historia muy interesante. En el corazón del pueblo estaba (y todavía está) el antiguo castillo árabe construido en el siglo IX y rodeado por ruinas Romanas que pueden verse, aún hoy, a lo largo de todo el municipio. Erguida en el fondo, la montaña de La Concha, creando así ese microclima tan único en Marbella, el mejor clima de cualquier pueblo en Europa.

En esa época, los terrenos más extensos pertenecían a cinco familias: Juan y Enrique Belón, Juan Lavigne y Juan Lima, todas originalmente de Marbella, Elvira Tallefer y su marido Salvador Guerrero de Málaga (a ella se debe el nombre de Elviria), y Norberto Goizueta de Navarra (el eventual fundador de Guadalmina). Los campos eran en su mayoría arrendados y cultivados por campesinos. La actividad económica principal en aquellos tiempos era la agricultura y la minería de hierro y grafito.

Estos fueron los granitos de arena que dieron origen a que Marbella se convirtiera en una de las ciudades turísticas de más alto nivel de todo el Mediterráneo.
Marbella debe su evolución también a un golpe de suerte: sino veamos que sucedió con otras localidades del litoral español, como Torremolinos y Benalmádena, que en su día también solían ser preciosos pueblitos costeros, y sin embargo hoy destacan por su desafortunada sobre-construcción.

Baptism of Sophie von Schönburg, Queen Sofía
The Marbella Club hotel around 1955

Bautismo de Sophie von Schönburg y la Reina Sofía

El versátil y multifacético aristócrata español Ricardo Soriano Sholtz von Hemensdorff, Marqués de Ivanrey fue el primer promotor de Marbella quien en1943 compró la finca El Rodeo, con un extensión de 220.000 m2 (22 hectáreas) de su amigo Norberto Goizueto, quien a su vez poseía una inmensa parcela de 350 hectáreas en la zona. En 1945, Ricardo construyó y abrió las puertas del primer hotel de estilo “motel” americano de Marbella, el Hotel El Rodeo, e invito a varios de sus amigos a que visitaran la zona. En 1946 vino su sobrino, el príncipe Alfonso von Hohenlohe y el padre de Alfonso, el príncipe Maximiliano Egon von Hohenlohe-Langenburg, para así ver y experimentar Marbella en primera persona. El padre de Alfonso era un conocido aristócrata alemán, cuya familia data del siglo VI. Su madre, la marquesa de Belvís de las Navas, era igualmente conocida en España y su padrino era el rey de España, Alfonso XIII. Su linaje, unido a la pionera visión de su tío Ricardo, impulsó a Alfonso seguir promoviendo las ideas de su tío.

En aquella época, ir desde Marbella a Málaga tardaba dos horas en coche a lo largo de una terrible carretera de doble sentido junto al mar. Alfonso y su padre llegaron a Marbella en un viejo Rolls Royce con un motor que, dada la escasez de gasolina de esos años de posguerra, había sido reconvertido para funcionar con los gases producidos por el carbón. Apenas llegaron a Marbella y mientras esperaban a que el Tío Ricardo regresara de una excursión de pesca, hicieron un picnic bajo la copa de los pinos de una preciosa finca junto al mar, la Finca Santa Margarita, justo al oeste del pueblo. Se enamoraron tanto de Marbella, y de esta finca en particular, que al año siguiente regresaron para comprarla.

El Hotel Marbella Club 1955

Alfonso y su padre construyeron un hermoso cortijo en esta finca donde solían invitar a sus amigos para que vinieran a quedarse. El cortijo original de la finca pronto se convirtió en un club social además de su bar-restaurante que era también frecuentado por los habitantes de la zona…y así fue como comenzó el “Marbella Club”. Estos fueron los primeros pasos que dio Marbella para convertirse en lo que es hoy: el destino turístico de calidad más importante de España.

 

The Marbella Club hotel

El hotel Marbella Club

A través de sus contactos, Alfonso junto a su padre, su madre y su tío Ricardo, lograron que tanta gente visitara la zona (y al Marbella Club), que muchos se quedaban sin alojamiento. Tal era el flujo de visitantes que se hizo inevitable que en 1953, Alfonso decidiera construir, junto al cortijo original, un pequeño hotel de 18 habitaciones distribuidas alrededor de un patio central, parecido a los reconocidos “moteles” americanos inspirados por sus visitas al país y decidió entonces llamarlo el Hotel Marbella Club. El hotel abrió sus puertas al público en 1954 e inmediatamente se convirtió en un imán para el turismo de calidad. En 1955, el Conde Rudi von Schönburg, familiar de Alfonso, acababa de diplomarse en la universidad Swiss Hotel Management University de Lausanne, y decidió unirse a Alfonso como director del hotel. Hasta el día de hoy el Conde Rudi sigue siendo una figura muy importante para el Marbella Club,donde aún lo podemos ver cada día.

Actualmente, el cortijo original sigue en perfecto estado y ahora reconvertido en el restaurante y bar principal del Hotel.

Atrayendo los “grandes nombres”

El Príncipe Alfonso y Jacki

El maravilloso microclima, su estratégica ubicación, el fácil acceso y el calor de su gente hicieron que Marbella se convirtiera en un imán para los que buscaban un destino diferente y especial para disfrutar de sus vacaciones. Alfonso no dudó en invitar a toda la jet-set del momento a conocer el primer hotel de lujo de la Costa del Sol. Inmediatamente, Marbella se convirtió en “el” sitio de moda de Europa. En los años sesenta muchos famosos ya visitaban con frecuencia a Marbella y al Hotel Marbella Club. Muchos inclusive invirtieron en parcelas para construir sus casas y en ocasiones  las compraban directamente de Alfonso. Entre estos “grandes nombres” estaban José Banús, quien vino a Marbella en 1962 y adquirió las tierras de lo que hoy es Puerto Banús y Nueva Andalucía (en aquellos días muchos pensaron que su visión era “desquiciada”), Jaime de Mora, Manolo Lapique, Ignacio Coca – fundador de Los Monteros y el Club de Golf Rio Real – y otros grandes nombres como los von Thyssen, la Princesa von Bismark, la familia Füstenberg, Mel Ferrer y Audrey Hepburn, el Duque y la Duquesa de Windsor, el Principe Rainiero de Mónaco y Grace Kelly, Ava Gardner, Cary Grant, Laurence Olivier, Guy de Rothschild, Terry von Pantz, Deborah Kerr, Jimmy Stewart, Teddy Kennedy, Jean Negulesco y muchos otros.

Alfonso continuó con mucho éxito el trabajo de su tío Ricardo como principal impulsor de la zona. Marbella se había convertido en “un sitio especial para gente especial”, slogan que fue utilizado por Panorama en sus primeros años en Marbella.

De pueblito costero a destino cosmopolita de moda

Como consecuencia de la buena promoción de Alfonso y de que muchos de sus amigos construyeran sus casas y urbanizaciones en la zona, la población oficial de Marbella aumentó drásticamente de 12.156 habitantes en 1960, a 29.253 habitantes en 1970. Sin embargo, cuando llegamos aquí a principios de los setenta, Marbella seguía teniendo aire de pueblo, con su gente tan interesante y simpática. Los sitios clave donde frecuentar eran – aparte del Casco Antiguo – el Hotel Marbella Club, Puerto Banús, Nueva Andalucía, Los Monteros y Guadalmina; los últimos tres con sus respectivos clubes sociales y campos de golf que los habían construido los propietarios apostando por el futuro del turismo residencial.

Hacia finales de los años sesenta, Marbella dejó de ser un simple destino turístico de veraneo, porque ya que había reunido casi todos los ingredientes para convertirse, finalmente, en el importante destino residencial y vacacional de calidad con una temporada de 12 meses que es hoy. Sin embargo, para que una ciudad pudiera permanecer abierta todo el año con suficiente público para las tiendas de lujo, restaurantes, bares, discotecas e instalaciones de ocio y entretenimiento, se necesitaba un núcleo mínimo de población de unos 150.000 habitantes en invierno “en temporada baja” entre los residentes registrados y la población fluctuante de turismo residencial. Esta cifra no se alcanzó hasta 1996 cuando la “temporada baja” cobró vida propia transformando a Marbella en el único destino turístico y vacacional del Mediterráneo con una temporada de 12 meses. Hoy en día hay entre 275.000 y 300.000 residentes en Marbella en temporada baja.

Marbella en los años setenta vivida en carne propia

En los años setenta, Marbella ya se había convertido en un destino de bastante renombre a nivel mundial. Mi padre, Bill Clover, un exitoso agente inmobiliario en Charlottesville, Virginia desde el año1952 (como había sido también su padre, B.B. Clover, en Chicago desde el año 1904) decidió en 1968 ampliar su negocio y para ello compró una agencia inmobiliaria llamada Panorama International Ltd., con sede principal en Washington D.C, a dos horas en coche hacia el norte de Charlottesville. René Frank, un socio francés que mi padre tenía en aquella época, nos comentó que Marbella se había convertido en el nuevo destino de moda para la jet-set europea, y sugirió que nos planteáramos seriamente abrir una oficina allí. Y así lo hicimos, abrimos una oficina en Marbella a comienzos de 1970 y otra en Mallorca y en la Ciudad de México un poco después (esta última dirigida por mi hermano Bill). Panorama fue la primera agencia inmobiliaria internacional en Marbella y la primera agencia en traer clientes en vuelos “chárter”, es decir organizábamos “vuelos de inspección” a Marbella para potenciales clientes.

La sucursal de Marbella estuvo dirigida brevemente por Phil Kelly, un Capitán inglés ya jubilado dejándole el mando a G. Bland Hoke quien había trabajado como comercial en nuestra oficina de Washington y quien es ahora un agente inmobiliario muy exitoso en Jackson Hole, Wyoming. El trabajo principal de Bland y su equipo de cinco comerciales consistía en recibir los vuelos de inspección enviados por Panorama desde su oficina en Washington, y segundo, comenzar a construir una base empresarial de captación de propiedades de reventa y de inversión.

En Febrero de 1973, Bland regresó a EEUU, y mi primera esposa Kirsten y yo emprendimos nuestro viaje a Marbella con el objetivo de quedarnos un año para poder reorganizar la sucursal europea de Panorama, y lo que iba a ser un año se convirtió en toda la vida.

Los Duques de Alba

Cuando llegamos, Marbella seguía siendo un pequeño pueblo. Para realizar una llamada al extranjero en aquellos días era imprescindible reservar un espacio con la operadora de Málaga, y había veces que debíamos esperar horas hasta poder hacer la conexión. Nuestro télex de segunda mano con tecnología de los años treinta era nuestro único método fiable para comunicarnos con el mundo exterior. Todavía se podían ver burros en las calles transportando mercancías y abriéndose paso entre los Seat 600 y los cuadrados Seat 124 Sedan. La carretera general de doble sentido que iba al aeropuerto pasaba por el centro de Fuengirola y Benalmádena Costa y era conocida como la “Carretera de la Muerte”. En términos generales, las infraestructuras eran deficientes y poco fiables, había cortes de luz casi todos los meses, comprensible cuando la población se había multiplicado dos veces y media en relación con la década anterior.

Vivíamos bajo la dictadura del Generalísimo Francisco Franco. Según cuenta la leyenda, fue en 1973 durante su último viaje a Marbella donde inauguraba la nueva Clínica Incosol, cuando observó las torres del Hotel Hilton y el apart-hotel contiguo (ahora conocido como Hotel Don Carlos) junto con la Torre Real en frente de Incosol y se quedó horrorizado por la altura de estos edificios en una zona tan bella. Por ello dio la orden de que nunca más se construyeran edificios tan altos que pudieran arruinar el horizonte Marbellí como ya lo había arruinado en Torremolinos y Benalmádena.

Chris & su primera esposa Kirsten, madre de Katinka & Alex

La visión de Franco coincidía con la perspectiva de una edificabilidad y desarrollo de calidad, de poca altura y baja densidad, una idea que ya habían introducido  sus fundadores, comenzando por el mismo Ricardo Soriano quién “prohibió” a sus amigos construir casas con más de una planta y a la vez insistía que se mantuviera el típico estilo andaluz. Este estilo lo mantuvieron el Príncipe Alfonso, José Banús, Norberto Goizueta (el fundador de Guadalmina) y otros. La opinión de Franco ayudó a fortalecer el esfuerzo de las autoridades locales por mantener esa tradición y desde 1973 nunca más se construyeron torres residenciales en Marbella. Fue a través de la importante y persistente influencia de estas personas lo que hizo posible crear y mantener una ciudad con edificación de calidad y lujo, completamente diferente de la jungla de cemento que se puede apreciar en ciudades al este del municipio y en otros puntos turísticos a lo largo de la Costa Mediterránea.

En aquella época había un solo notario en Marbella, Don Luis Oliver Sacristán. Aunque no era muy mayor en esos años,  Don Luis siempre me daba la impresión de ser mucho más mayor, con su áspera voz, pero  siempre recibía amablemente a los españoles y a los extranjeros por igual. Cuando se jubiló en 1985, se acercó a mí en un evento social y me dijo: “Clover, tu eres el hombre con quien quiero trabajar cuando me jubile”. ¡Qué honor escuchar esas palabras de un miembro tan importante de la comunidad! Al poquito tiempo Don Jaime de Mora me pronunció las mismas palabras, y de hecho, trabajamos juntos en varias operaciones.

El carácter amistoso y el buen temperamento de los marbellíes hacía que todos se sintieran como en casa incluyendo  aquellos que no hablaran español y llegaban a hasta gesticular con las manos para poder comunicarse. Su franqueza y bondad se debe en gran parte a sus sólidos valores por la tradición familiar, devoción por su iglesia, su dedicación por el trabajo y su generosa hospitalidad. Los profesionales que hay hoy en Marbella: abogados, arquitectos, banqueros, hoteleros o dueños de tiendas, etc. que han nacido y crecido en esta ciudad no sólo han conservado estos valores sino que también han podido hacer sus carreras en los años sesenta y setenta gracias a que sus padres  apostaron por el futuro que se avecinaba en aquella época y, por ello, la mayoría aprendió a hablar en inglés.

¡Tuvimos suerte de encontrarnos en el lugar preciso en el momento preciso!

Isidro Sierra Muñoz, Luis Oliver Sacristán & Julio Fernández Nespal

En aquella época, era muy fácil conocer gente y hacerse amigos. No había más de seis o siete agencias inmobiliarias en Marbella, y Panorama era una novedad. Solo yendo al Marbella Club una o dos veces por semana conocí a la “crème de la crème” de Marbella, donde hice muchos amigos, que a su vez, me presentaban a sus propios amigos. No sólo hicimos buenos negocios, sino que también pudimos aplicar los buenos principios americanos que mi padre y mi abuelo me supieron inculcar sobre el sector, y lo que nos ayudó a ganarnos la confianza de nuevos clientes, que era imprescindible para que una empresa tan joven como la nuestra prosperara. El Marbella Club era, y sigue siendo, mi bar y restaurante favorito, cálido y romántico, con mucha clase, brindando un excelente servicio y exquisita comida. Simplemente fantástico.

El salario que me auto-asigné cuando llegué a Marbella era de unas 25.000 Pesetas al mes, que sería el equivalente en esa época a unos $420 y con lo que uno podía vivir decentemente bien. El coche más caro producido en España era el Seat 124 Sport 1800, en realidad era un modelo de Fiat montado en España con motor y transmisión españoles y costaba alrededor de 350.000 Pesetas, alrededor de $5.800 al cambio actual, y lo que suponía en aquel entonces una auténtica fortuna. Yo me compré uno de segunda mano en 1978 que hasta hoy conservo. De los coches producidos en España en esa época, el mejor era el Dodge 3700 GT (hecho por Chrysler España) – y conducir uno de esos era una verdadera señal de riqueza. En aquella época, era prácticamente imposible importar un coche desde Alemania, Estados Unidos o Inglaterra ya que los aranceles de aduana doblaban el precio final que ya de por sí representaba un lujo. De hecho, hasta mediados de los ochenta, había un “estigma-social” ligado al despliegue ostentoso de riqueza asociado no sólo al Dodge “español” sino también a cualquier tipo de Mercedes o cualquier coche de lujo de importación.

En los años setenta, ochenta y bien entrados los noventa, el costo de vida en España era realmente bajo, y se debía en parte a las 6 devaluaciones que había sufrido la peseta entre 1977 y 1993. Esto también ayudó a que los precios de las exportaciones y del turismo se mantuvieran bastante competitivos y a que el país siguiera creciendo cada año. Sin embargo, en enero de 1999 el Euro se convirtió en la moneda legal en España y hacia fines de 2001 la Peseta dejó de circular. La devaluación es un recurso económico que ya no se puede implementar en España y actualmente se ha sustituido por un severo ajuste de cinturón por parte de los gobiernos municipales, regionales y nacionales y las nuevas reformas laborales que darán, con el tiempo, paso a una economía más competitiva.

A comienzos de los años setenta, como lo mencioné anteriormente, vivir en Marbella era muy barato y el precio de viviendas muy asequible. Nuestra empresa fue la primera en traer vuelos chárter desde Estados Unidos con clientes que compraban villas a un precio que iba desde $12.000 hasta $20.000 y apartamentos en Nueva Andalucía desde $5.000 hasta $15.000. El “factor inversión” dio un mayor impulso a la venta de propiedades a clientes internacionales. Claro está que la magia misma de Marbella fue el catalizador fundamental para que esto sucediera.

Cuando nuestra sede principal en Washington cerró sus puertas a comienzos de 1975 debido a la fuerte recesión de la época, Panorama en Marbella se convirtió en una agencia inmobiliaria independiente.

Los mercados saudí y árabe

El primer gran éxito de Panorama comenzó en 1974, poco después de convertirnos en administradores de las propiedades de Don David Shamoon (y que continuamos siendo durante 33 años). David, que falleció en Julio de 2013, era originario de Iraq y se mudó a Londres en 1952, había logrado bastante éxito, entre otros negocios, en el sector inmobiliario. Era el propietario de una preciosa villa palaciega, ubicada justo enfrente de El Ancón, en la Milla de Oro de Marbella, la que había comprado a Mara Lane, hermana de Jackie Lane, esposa del Príncipe Alfonso y la que a mediados de los años setenta compró el ahora fallecido Rey Fahad de Arabia Saudita (el entonces Príncipe heredero). David fue el propietario de los hoteles Marbella Club y Puente Romano desde mediados de los años 90 y de varios hoteles en otros países hasta su fallecimiento dejando sus empresas en manos de su brillante hijo Daniel y su hija Jennica.
David siempre me trató como un amigo especial y no sólo se convirtió en nuestro cliente más importante al comprar varias propiedades de muchos valor con nosotros, sino que a través de él, conocí a varias personas claves que a su vez me presentaron a otras. En gran medida, fue gracias a él que desde mediados hasta finales de los años setenta vendimos muchas propiedades a la Familia Real Saudí y a otros clientes de Oriente Medio, dándole a Panorama un buen impulso en un momento crítico de su historia.

En aquellos años, nos convertimos en administradores de Akram Ojjeh, fundador del Grupo de empresas TAG; del Príncipe Salman, hermano del entonces Príncipe heredero Fahad, y actualmente Rey de Arabia Saudita; y del hijo mayor del entonces Príncipe Fahad, el Príncipe Faisal Bin Fahd, entre otros.

El inicio del mercado multifuente y el éxito de Panorama

Los Shamoon, Chris & su primera esposa, Kirsten y los Corner en 1977

Gracias a los contactos que establecimos en aquellos primeros años, nos surgieron muchas oportunidades más, incluyendo varias ventas que hicimos a través de mi íntimo amigo Bashir Kurdi. Por entonces, él era el Cónsul de Arabia Saudita en Málaga y me encargó la negociación y adquisición de una parcela en Málaga donde se construiría el Centro Cultural Islámico. Cuando le nombraron Embajador Saudí en Japón a mediados de los años noventa, me pidió que le ayudara a encontrar un edificio representativo para la Embajada Saudí en Tokio. Año y medio más tarde cerramos con éxito la compra de un edificio completamente nuevo de 11 plantas, incluyendo un ático dúplex para el Embajador, situado en Roppongi, en el centro de Tokio. Hasta el día de hoy sigue siendo la Embajada Saudita más hermosa de todo el mundo.

Con un viejo amigo el Embajador M. Bashir Kurdi, actualmente

El hecho de que el Príncipe heredero Fahad y su familia compraran varias propiedades en Marbella, animó a varios clientes de Oriente Medio a comprar viviendas en Marbella a finales de los años setenta y a principios de los ochenta. Otros Príncipes, además de importantes – y hasta legendarios – hombres de negocios y dignatarios de cada uno de los países del Oriente Medio compraron propiedades en Marbella, contribuyendo a la maravillosa diversidad y mezcla cultural de la ciudad. Entre ellos destaca el Jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, Emir de Abu Dhabi y Presidente de los Emiratos Árabes Unidos, cuya familia todavía posee magníficas fincas contiguas a Rocío de Nagüeles; varios miembros de la familia Marzook de Kuwait; Adnan Khashoggi y muchas de sus amistades; el magnate de tecnología Mouffac Al Midani; Rafic Harriri, quien después llegó a ser Primer Ministro del Líbano; Akram Ojjeh; el S.E. el Jeque Kamal Adham, y muchos más.

Si observamos la historia de Al-Ándalus podemos entender mejor el hecho de que el pueblo árabe se sienta tan a gusto en Marbella y en el sur de España en general. Ríos, pueblos y otras zonas geográficas aun llevan nombres árabes, miles de palabras del diccionario español tienen raíces árabes como resultado de los 781 años de ocupación morisca en España, desde 711 a 1942. Desde Marbella, las montañas Rif de Marruecos se pueden ver casi todos los días, y las luces de Tánger se vislumbran por las noches detrás del Peñón de Gibraltar, lo que nos da una visión muy especial de nuestra ubicación geográfica.

Un segundo hogar para los británicos

El edificio Skol en los setenta

A principios de los años setenta, un pequeño grupo de dos o tres mil ciudadanos británicos se había instalado en la Costa del Sol. Mientras que algunos sólo venían de vacaciones,  otros se mudaron permanentemente, y entre ellos, podíamos encontrar grandes personalidades. El motivo por el que hubiera tan pocos británicos era muy simple: el Reino Unido había implementado controles sobre el cambio de moneda (el infame “dollar Premium” o “suplemento al dólar”), estas restricciones para el gasto en el extranjero impedía que los británicos pudieran disfrutar de sus vacaciones en otros países como así también que compraran propiedades en el extranjero a gran escala, como compran ahora y como damos por sentado, o incluso que compraran acciones en empresas extranjeras. Hubo un momento en el que 50 libras esterlinas era lo máximo que podía llevarse en efectivo fuera del país, incluyendo para vacaciones, ¡e incluso había que hacer sellar el pasaporte por el banco al retirar dinero!

En 1979, cuando Margaret Thatcher, fue elegida Primer Ministro del Reino Unido, y flexibilizó (para luego eliminar) los controles sobre el cambio de moneda, la demanda literalmente explotó y hubo un frenesí de compras de propiedades en el extranjero, que desde entonces no ha mermado, con excepción de los ciclos naturales del mercado en general durante los últimos treinta años. Tanto Marbella como otras partes de España, Francia, Italia, y EEUU (especialmente Florida) entre otros países, se beneficiaron de esta explosiva demanda. Los vuelos desde el Reino Unido se incrementaron considerablemente y la Costa del Sol se convirtió en el destino turístico y residencial preferido por los británicos, y Marbella la capital de calidad. En esta época, Panorama publicaba anuncios en la prensa local del Reino Unido en el “The Times” y “Financial Times” para promocionar  sus propiedades directamente. Vendimos muchísimas casas a acaudalados clientes británicos, especialmente en los años ochenta y mediados de los noventa, en parte también debido a la estrecha colaboración que teníamos entonces con Chesterton’s, una importante agencia inmobiliaria londinense, y siendo hoy una agencia regulada por la Royal Institution of Chartered Surveyors (RICS).

Actualmente, la comunidad británica es la más importante en la zona de Marbella tanto con residentes permanentes como temporales.

Nuevos amigos, contactos profesionales y celebridades

Mel Ferrer

Durante la primera etapa de Panorama en Marbella, tuve la oportunidad de conocer, entre otras de las tantas personalidades influyentes de la ciudad, a Rafael Zea. Rafael era un promotor pionero que, entre varios sus proyectos, en los años sesenta había construido el edificio “Skol” en primera línea de playa en Marbella. Rafael era presidente de la empresa promotora de la urbanización “Las Lomas de Marbella Club”, situada en el corazón de la Milla de Oro de Marbella. En 1974, recomendado por unos amigos que teníamos en común, Rafael vino a visitarnos a Panorama y como nos llevamos tan bien decidió otorgarnos en seguida exclusividad para la venta de sus parcelas en Las Lomas y así durante los años siguientes vendimos la mayor parte de esta preciosa urbanización. Rafael también me hizo un descuento importante cuando compramos nuestra primera villa en Marbella, ya que era de su propiedad personal. Si quiere saber más sobre la historia de esta urbanización, puede leer el artículo “Las Lomas del Marbella Club” en el blog de nuestra página web.

También hicimos buenos negocios con Mel Ferrer, aficionado al negocio de la construcción y a la venta de villas rústicas a precios asequibles. Mel era una persona genial y recuerdo que era extremadamente educado y con los pies sobre la tierra.

En 1975, a través de un anuncio que habíamos publicado en el International Herald Tribune, Ray Milland nos contactó para concertar una cita y visitar propiedades en primera línea de playa. Debido a que él se había convertido en una estrella de cine un poco antes de mi juventud, y aunque tuviera una de las caras más reconocibles del mundo en aquel momento, yo no sabía quién era. Cuando fui a recogerle en el aeropuerto, él se sentó en el asiento trasero de mi “cuadrado” Seat y su mujer en el asiento de acompañante, ¡y yo no tuve mejor idea que preguntarle ¿qué a qué se dedicaba?! Después de un breve silencio y un profundo suspiro, me dijo con signos de exasperación en su rostro… (yo le estaba observando a través del espejo retrovisor)… “estoy en la industria del cine”. Desafortunadamente, seguí metiendo la pata aún más y le pregunté “¿en qué parte de la industria?” Al final nos llevamos muy bien y tanto nosotros como nuestras esposas nos hicimos muy buenos amigos.

Los Millands terminaron comprando una joyita en primera línea de playa en la Urbanización “El Ancón” en la Milla de Oro que perteneció al Sr. Brown (en español, el Sr. “Marrón”). A lo largo de la primera línea de El Ancón había cuatro casas más al lado de la del Sr. Brown: dos a la derecha y dos a la izquierda. La última de la derecha pertenecía al Sr. Green (en español, el Sr. “Verde”), el promotor original de la urbanización. La segunda, pertenecía al conocido empresario Gordon White (en español, Gordon “Blanco”). A la izquierda estaba el Sr. Black (en español, el Sr. “Negro”) y al final, Warren Gold (en español, Warren “Dorado”). ¡Increíble pero real, la llamábamos la calle arco iris!

Jacqui & John Green con Jovita, la segunda y actual mujer de Chris

John Green, hermano del propietario de la famosa galería de arte londinense, Richard Green, es un exitoso y extremadamente creativo promotor, no sólo por sus proyectos en Marbella sino también por proyectos realizados en Londres. Después de construir El Ancón, entre 1981 y 1985 construyó otra preciosa urbanización cerrada en las colinas en frente de El Ancón al que llamó “El Ancón Sierra”. Me encargué de venderle el terreno, y luego, de vender la mayoría de las unidades construidas, como miembro de su Junta Directiva. Hasta el día de hoy seguimos, seguimos siendo grandes amigos de John y su esposa Jacqui y vecinos de El Ancón Sierra.

La perfecta anfitriona

Entre tantas de las personalidades que frecuentábamos en aquella época, y con la que seguimos manteniendo una cercana amistad hasta su fallecimiento, bien entrados los años noventa, fue la Baronesa Teresa (Terry) von Pantz, heredera de la fortuna Avon. Terry había heredado su fortuna de uno de sus anteriores maridos, y graciosamente a “su último marido”, el Barón Hubert von Pantz, solía llamarle, “Hubert el Quinto” ya que sus otros cuatro maridos habían fallecido. Hubert también era bastante conocido ya que en su juventud había tenido una aventura amorosa con la reconocida diseñadora francesa Coco Chanel. Ambos eran muy generosos y les encantaba organizar majestuosas fiestas para convidar a todos sus amigos y conocidos: a Terry se le conoció durante treinta años en Marbella como “la mejor anfitriona”. Y por suerte, su hobby preferido era diseñar y construir casas, el cliente soñado de cualquier agente inmobiliario. Fue una persona maravillosa, muy abierta e interesante, amable con todo el mundo y uno de nuestros clientes más importantes durante muchos años.

Con el Conde Rudi, recientemente

A fines de los años setenta, conocimos a Elizabeth y David Brockman, quienes junto a su socio, Connie Münemann y familia, eran propietarios de los suelos más preciosos de Marbella, hoy conocidos como Marbella Sierra Blanca. Como anécdota, un cliente kuwaití había decidido comprar el suelo completo, que aún requería la aprobación de la clasificación como urbanizable en el plan parcial del ayuntamiento. Sin embargo, unos ecologistas de la época estaban demorando la aprobación, por lo que un año y medio más tarde el cliente se echó atrás con la compra. ¡El coste del solar completo, por supuesto sin ningún tipo de infraestructura era de tan solo $3.000.000! Los Brockman entonces consiguieron otro socio, el exitoso promotor (y mi buen amigo personal) Pedro Rodríguez (del Grupo Sierra Blanca) quién hizo la primera inversión en la empresa de los Brockman y comenzaron con la instalación de toda la infraestructura y la venta de las parcelas.

Con viejo amigo, Patrick Op de Beek, recientemente

Otras de las tantas maravillosas personas que nos abrieron las puertas durante nuestros primeros años en Marbella fueron el ya fallecido Miguel Gómez Verdún y su esposa Antonia, propietarios de las joyerías Gómez y Molina. Miguel era entonces también Director del hotel El Rodeo, el primer hotel de Marbella fundado por Ricardo Soriano en 1945; Archie y Cathy McNair – Archie era el Presidente de Quant, que había fundado junto con Mary Quant en 1950; el difunto Bill Genske y su esposa Silvia, los promotores de Las Lomas del Marbella Club Pueblo; Nielson Sánchez Stuart y su esposa Alicia, que era y sigue siendo un reconocido abogado y un buen amigo. El ya fallecido Rafael Cruz-Conde fue un gran amigo y abogado principal de Panorama desde el año 1979 hasta su fallecimiento en 2012 y cuyo trabajo con Panorama continúa a través de su brillantes hijos Mauro y Alejandra hasta el día de hoy. El Conde Hans Larsich y su esposa María, la Marquesa de Salamanca, también fueron buenos amigos. Quizás mi más viejo y cercano amigo es Patrick Op de Beeck, el reconocido corredor de seguros, que fuimos vecinos en nuestras antiguas oficinas en Marbella.

Mirando atrás, tuvimos la suerte de que hacia finales de los años setenta ya habíamos conocido a la mayoría de la gente influyente de entonces, y también la suerte de haber conocido a cientos de maravillosas personas con las que aún hoy seguimos manteniendo una buena amistad.

Estoy tan agradecido de haber tenido un comienzo de una nueva vida en España tan maravilloso, con la amabilidad, apoyo y amistad que tantos nos brindaron en aquellos años.

Copyright© 2013 Panorama Properties S.L.

Nuestro agradecimiento especial al Conde Rudi Von Schönburg que nos ha permitido publicar varias de las tantas fotos que nos ha brindado y que hemos incluido en este artículo, y también a ambos, el Conde Rudi y Antonio Belón cantos por sus invalorables sugerencias y relatos sobre la historia de Marbella antes de nuestra llegada.
Copyright© 2017 Panorama Properties S.L.

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